Municipio Autónomo de San Juan Copala

Wordle: Municipio Autónomo de San Juan Copala
Mostrando entradas con la etiqueta romper el cerco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta romper el cerco. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de mayo de 2010

Copala: el Estado debe “romper su cerco” - Magdalena Gómez


Copala: el Estado debe “romper su cerco”

Magdalena Gómez

Está por cumplirse un mes de la brutal agresión a la caravana civil que se dirigía a San Juan Copala, Oaxaca, cuyos muy lamentables saldos han sido ampliamente difundidos dentro y fuera del país, tanto desde espacios sociales como en los de las Naciones Unidas. Incluso la presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, se sumó al reclamo de justicia.
La inocultable situación de ingobernabilidad e impunidad que se vive en esa región de Oaxaca poco parece importar al Estado. Desde el ulisismo pretenden convencer de que el conflicto les es ajeno y sólo es del pueblo triqui dividido. Esta tesis se ha convertido en visión oficial. Juan Manuel Gómez Robledo, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, afirmó: El gobierno de México considera que el pronunciamiento que hicieron esta mañana en Ginebra cuatro relatores de los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas no es necesariamente la forma más apropiada de abordar el tema, toda vez que formulan pronunciamientos que pretenden identificar responsables de los acontecimientos en San Juan Copala, cuando éstos están apenas en su curso de investigación por la Procuraduría General de la República que, como saben, ha atraído el caso. Quiero destacar que, hasta la fecha, no se ha identificado la participación de agentes de Estado, ni federales, ni estatales en los hechos a los que me he referido. Las versiones que han circulado hasta ahora atribuyen la responsabilidad de los hechos a los grupos en conflicto, lo que deberá, por supuesto, ser precisado por las investigaciones. Y sentenció: Se espera, en el futuro, una actitud constructiva por parte de los relatores y mecanismos de los derechos humanos con los que México coopera (conferencia de prensa, 14/5/2010). Quién lo dijera, los diplomáticos de carrera hablando igual que el ulisismo. ¿No le informaron al señor embajador que está en juego un proceso autonómico a partir de una declaración que México aprobó en 2007 y que éste es asediado por paramilitares?
Los grupos paramilitares como forma de incentivar y acrecentar los llamados conflictos intracomunitarios están en el centro de la espiral de violencia.Exculpar al Estado de manera ligera, como hizo el funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores, elude el cumplimiento de la obligación de todo Estado de garantizar el estado de derecho.
La revista Contralínea anunció que rompió el cerco cuando, de manera valerosa y con apoyo de triquis, lograron entrar y salir por el monte. Nos mostraron un retrato apremiante desde el municipio autónomo en voz de sus habitantes. Lamentablemente, esa arriesgada incursión no rompió el virtual estado de sitio en que se encuentra Copala, pues al salir de allí la situación no cambió. Ya dio cuenta de ello la Comisión para la Defensa de Derechos Humanos en Oaxaca, que en su boletín del 16 de mayo pasado señala que, a solicitud de Jorge Albino y en coordinación con seguridad pública, debían proteger el ingreso a Copala de 38 personas, la mayoría mujeres y niños, a plena luz del día y acompañados por 300 elementos de la policía estatal. Y agregó: Cabe señalar que el líder de la Ubisort, Rufino Juárez Hernández, acompañó a la caravana la mayor parte del trayecto. Finalmente, al considerar que no existían las condiciones para ingresar a Copala, dejaron al grupo en Yosoyuxi. El acompañante estaba en un aprieto, pues si entraban en paz a Copala gracias a su protección implicaba una especie de autodenuncia.
Como sabemos, la situación se agravó con el asesinato a mansalva en Yosoyuxi, el pasado jueves 20 de mayo, de Timoteo Alejandro Ramírez y su esposa Cleriberta Castro. Él fue uno de los fundadores del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) y era considerado el líder natural del MULT Independiente.
¿Cuántos crímenes más deben ocurrir para que el Estado retire a los paramilitares y los someta a la justicia? ¿Cuánto sufrimiento para las mujeres, los hombres, las niñas y niños que aún resisten en Copala? ¿Qué dicen al respecto en el Congreso de la Unión? No es tiempo de puntos de acuerdo o de ya van a ir a Oaxaca unas comisiones a hablar con Ulises –sin pasar por Copala–. ¿Qué más esperan los líderes triquis, sin Ubisort, para deslindarse de paramilitares y construir puentes entre ellos para detener la cadena de violencia y centrar sus baterías en la exigencia al Estado para que cumpla sus responsabilidades?
Con incriminaciones públicas de unos contra otros sólo se profundizará la crisis. Que se investigue y pruebe quién eliminó a uno de los más destacados promotores del municipio autónomo y quién ordenó su ejecución. Tampoco debemos eludir la pregunta: ¿a quién favorece electoralmente este clima? Mientras Copala ocupa ciertos espacios de prensa, las campañas electorales caminan como si nada estuviese pasando. A mi juicio, las exigencias deben centrarse en la responsabilidad del Estado, a todo nivel, por sus acciones y por sus omisiones.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Romper el cerco, de David Cilia Omos

Romper el cerco
David Cilia Olmos/ México, Mayo del 2010

Yo no vengo de Acteal, yo vengo de Copala.
Vine a Copala para encontrar a mi hijo.
Llegué sin odio, el odio ya estaba aquí,
en las lomas que escupen fuego,
en el agua envenenada de los ríos,
en las rocas apiladas del camino.

En Copala me pregunta el asesino
si no sabía mi hijo que “aquí son monolingües”,
pensé en la etnia de los Kaláshnikov,
tan monolingües y tan monotemáticos,
o tal vez se refería a la etnia de los Ulises,
que sólo conocen el lenguaje de la cobardía.

Vine a Copala porque me dijeron que aquí estaba mi hijo,
pero no vine solo, vine con Cariño.
El odio ya estaba aquí,
mucho antes de que yo amara tiernamente
a la que luego sería la madre de mi hijo,
mucho antes que él diera su primer grito.

Yo vine a Copala a buscar a mi hijo,
un hijo que nació de mis entrañas,
un hijo que también llegó aquí con Cariño,
porque el odio llegó por el otro lado.

Tengo un ataque de sensatez
cuando me preguntan si no tengo miedo
cuando los asesinos desgranan su amenaza.
¿Acaso no están demasiado claros los dos campos que se enfrentan?
¿De qué lado se juntaron 22 bocas de fuego
--monolingües como dice el asesino--
para matar a una mujer desarmada?

Para acabar con la mujer Cariño,
con la mujer verdad,
con la mujer ternura,
los asesinos tuvieron que gastar un costal de balas.
¿De que lado estará la cobardía?

Vine a Copala a buscar a mi hijo
y no me voy a ir hasta que lo encuentre.

Vine cuando la sangre todavía está fresca
en las calles de La Sabana,
en el picaporte de sus puertas,
en la empuñadura de sus rifles,
en el pubis de sus mujeres,
en la ausencia que ha dejado el hueco de sus huevos.

Ya no puedo decir ¡carajo!
porque no vine a esta tierra a sorprenderme,
pero puedo decir ya basta.

Es el todo contra el todo pendejos.
El todo contra el todo camaradas.

Nos tienen miedo porque nosotros no tenemos miedo,
eso dijo Cariño,
la escuché a la distancia de su muerte
y su voz era nítida y contundente:
Nos tienen miedo porque nosotros no tenemos miedo.

Este es el todo por el todo,
que se aparten los cobardes,
los que ocupan kilos de metralla
para acabar la voz tierna de madre y hembra
de una sola mujer.
Porque ciertamente no hay hombre que retroceda
cuando una mujer avanza.

Vine a Copala a buscar a mi hijo
porque antes de que él llegara
Ulises trajo al pájaro,
lo trajo del norte
por medio de su ahijado,
un casi hombre, casi abogado,
un asesino que igual que Ulises solo habla
el lenguaje de la cobardía.
Llegó pagándole a los muertos,
pagándole a los castrados,
10 mil pesos por cadáver.

Yo vine a Copala a buscar a mi hijo
y ahora los doctores buscan esquirlas en su carne,
mientras los perros se hacen pendejos
y buscan pólvora en sus manos,
para proteger a los asesinos.

La canción del enemigo se llama Sucumbíos,
lo tengo claro,
pero tengo una cita con las mujeres de San Juan Copala
y hoy la única tonada que rebota en mi cerebro,
el sueño que tengo y que quiero compartir con todos
es que pisaremos las calles nuevamente
de lo que fue Copala ensangrentada
y en una hermosa plaza liberada
estaremos honrando con dignidad a los ausentes.

David Cilia Olmos/ México, Mayo del 2010